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Medio Ambiente

Cambio climático y Moda. ¿Son compatibles?

Cambio climático

Desde hace unos años se lleva hablando sobre el cambio climático y moda. Y es que este último sector, tiene una misión muy importante: minimizar su huella en el Medio ambiente reduciendo sus emisiones de CO2.

Durante la Cumbre del Clima (COP24) de Katowice (Polonia) estas empresas acordaron sumar esfuerzos contra el cambio climático, reducir progresivamente sus emisiones de Co2 y contribuir al desarrollo sostenible.

Cerca de 45 empresas referentes del mundo de la moda, H&M, Nike, Adidas, Burberry, Esprit, Guess, Gap, Hugo Boss, Inditex y Levi Strauss, suscribieron un documento titulado la Carta del Clima de la Moda, por el cual se comprometen a respaldar las políticas climáticas impulsadas por la ONU.

Todas estas empresas se han propuesto seguir una hoja de ruta hasta 2050 en el cual deben conseguir reducir sus emisiones en un 30% para 2030, y además, han establecido objetivos concretos como es  la generación de calor y electricidad a través de energías renovables en sus propias instalaciones y en la de sus proveedores directos a partir de 2025.

Pero, ¿de verdad estamos cumpliendo esa misión de ser más sostenibles en España?

Los españoles todavía tenemos el concepto de economía lineal muy interiorizado ya que el 97% de todos los recursos que usa esta industria son nuevos. Recoger los recursos, producir bienes, usarlos un tiempo corto mientras están “de moda” y tirarlos, así es como funciona el término que está ahora tan en boga llamado “fast-fashion”.

 

¿Qué es la fast-fashion?

fast-fashion

La fast fashion o “moda rápida” se centra en producir prendas de forma masiva con las últimas tendencias y gustos de los consumidores, con materiales de baja calidad y bajo coste, para luego quedarse olvidadas para siempre en un armario hasta que vuelvas a comprar ropa nueva en la siguiente temporada.

Pero si tienen una calidad tan baja y duran tan poco, ¿por qué triunfan tanto? 

La principal razón de su éxito es su precio. Este tipo de prendas tienen un precio muy asequible y suelen tener un diseño muy atractivo, similar al de las prendas de ropa de marca que solo podían comprar los que tenían un poder adquisitivo más elevado.

Como ves, este tipo de prendas es muy popular, pero solo tiene unos escasos meses de vida. Por este motivo, la fast fashion es la 2ª industria que más contaminación genera en el mundo ya que es el responsable del 8% de las emisiones del CO2 del planeta (850 millones de toneladas al año) y produce el 20% de las aguas residuales a escala global por culpa de las sustancias químicas usadas durante el proceso de producción de estas prendas de baja calidad.

La lucha contra el cambio climático y moda

Según datos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), se tiran a la basura 16.030 toneladas de ropa cada año, un 81% más que en 1960 y la mayoría de las prendas acaban en vertederos o incineradas. Aunque sí que es verdad que la tasa de reciclaje o reutilización ha aumentado también desde 1960.

Esta lucha contra la fast-fashion se ha vuelto tan importante que incluso la ONU ha empezado iniciativas que involucran a empresas y gobiernos. Es increíble que el volumen de materiales reciclados que se emplea en la producción y cadena de suministros sea tan solo de un 3%.

Y todavía existe otro dato más alarmante, el 73% de la ropa y tejidos que es desechado cada año termina en vertederos o incinerado. Estos residuos impactan de forma directa a la capa de ozono a través de emisiones nocivas de CO2 y empeorando así el efecto invernadero. Tan solo el 25% de prendas son reutilizadas. Esto supone que por cada 100 prendas, 73 acaban en vertederos o incineradas sin haberles dado la opción de reutilizarlas.

Ante este problema mundial, hay que hacer algo, ¡hay que actuar ya!  

Y es que el primer paso es cambiar el modelo de producción actual, que es por definición insostenible, por uno que gire en torno al concepto de economía circular y el término de slow-fashion.

Los consumidores cada vez estamos más concienciados y demandamos a las marcas más transparencia y productos que estén hechos con materiales naturales.

 

Slow-fashion. La Moda sostenible es posible. 

La presión que produce saber que algunos recursos del Planeta son limitados y que el cambio climático cada vez se va notando más, ha levantado un gran movimiento para tomar acciones rápidas y coordinadas entre todos.

Por eso las empresas están trabajando en diferentes programas para reducir el consumo de estos recursos limitados.  Están empezando a eliminar procesos contaminantes y hacer una gestión más inteligente de sus desechos.

Son muchas las firmas que se preocupan de cuidar el planeta, y PERCENTIL es un claro ejemplo de que la moda sostenible es posible.

Para hacer una camiseta de algodón de 250 gr de peso, se necesitan nada menos que 4.100 litros de agua. Para una zapatilla de deporte 4.400 litros (los zapatos de piel alcanzan casi hasta los 8000 litros). Y para producir solamente un vaquero se necesitan 10.000 litros de agua durante todo su proceso de fabricación del tejido, producción y lavado del mismo.

Y esa misma cantidad es la que se usa para fabricar tan solo 1kg de algodón.

Como la industria textil demanda un elevado consumo de agua, muchas empresas están optando por procesos más sostenibles, como, por ejemplo, el uso de hilo de tejidos reutilizados en vez de producir desde cero esa materia prima. Reduciendo así la emisión de CO2 y sin renunciar a la calidad y el diseño trajes y complementos de baño.

ambio climático y moda

Alternativas

Otra alternativa por la que han optado muchas empresas es la producción de algodón orgánico. Este necesita un 90% menos de agua y un 60% menos de energía. Es una opción muy interesante. 

Por otro lado, la energía que se utiliza principalmente en el proceso de manufactura y en el transporte es otro tema que están tratando de resolver para reducir su impacto en el medio ambiente, ya que, en plena globalización, las mercancías viajan mucho más que antes y los trayectos son más largos, por lo que encarece su coste y aumenta su huella medioambiental. 

Para solucionar este problema, las compañías están haciendo un uso más eficiente de sus instalaciones usando las energías renovables para producir energía limpia como puede ser la energía solar fotovoltaica, reduciendo así el uso de combustibles fósiles y uniéndose a la lucha contra el cambio climático.

La transparencia también es otro de los objetivos de estas empresas. Las marcas están comenzando a informar públicamente sobre sus avances y publican claramente el número de vertidos que producen sus proveedores.

En 2011 Greenpeace creó una campaña llamada “Pasarela Detox” donde retó a los líderes del sector textil para que eliminaran las sustancias tóxicas de su producción, un reto que asumieron más de 70 compañías como H&M, Inditex (Zara incluido), New Balance, Mango, C&A, Primark, Levi’s, Valentino, Nike, Puma y Adidas. 

El primer paso fue registrar en una lista negra 11 grupos de sustancias químicas peligrosas. A partir de ese momento, estarían prohibidas usarlas para producir y detener los vertidos de aguas residuales y lodos. 

En ese mismo año, la industria textil creó el ZDHC (Grupo de Vertido Cero de Químicos Peligrosos). Algunas empresas como Nike o Adidas lo usaron como tapaderas porque todavía seguían utilizando algunos productos químicos en sus prendas y zapatillas. 

Pero a día de hoy todo está más controlado. Los proveedores están obligados a mostrar una lista con toda la materia prima que han usado para producir sus productos. 

 

Una cadena textil más circular 

Fomentar los cambios de comportamiento en los ciudadanos como consumidores es una tarea que llevamos haciendo desde que nació PERCENTIL. 

Expertos recomiendan no tirar la ropa a la basura ya que, aunque haya sido fabricada con materiales naturales en su producción se han utilizado compuestos químicos que pueden desprenderse, acabar en aguas residuales y finalmente en los ríos y mares, además su incineración también produce emisiones contaminantes a la atmósfera. 

Además, las fibras sintéticas no son biodegradables.  Las personas tienen que ser conscientes y entender qué se hace con la ropa cuando la desechan y cuál es su fin último. Si gestionas esa ropa que no usas de forma adecuada puede tener más vidas. Y, por tanto, será reutilizada, evitando ese gran impacto negativo en la Tierra.

Nosotros vamos un paso más adelante, te ayudamos a reducir la emisión de CO2 vendiendo ropa casi nueva. Además, te ofrecemos la opción de donar las prendas que no cumplan los estándares para venderse en la plataforma. En vez de tirarlas a la basura, nuestras vendedoras nos envían toda su ropa y nosotros nos encargamos de todo lo demás. 

Conocemos la importancia del cambio climático y moda. Por eso, en caso de que tus prendas no pasaran nuestros estándares de calidad, te preguntaremos si quieres donar esta ropa a nuestras ONG colaboradoras para que les den un segundo uso o se reciclen para fabricar nuevas prendas de ropa.

Si quieres vender tu ropa, pero te da pereza o no sabes cómo puedes venderla de forma rápida y cómoda, el equipo de PERCENTIL se encargará de hacer todo eso. Tú solo tienes que meter toda la ropa que no necesites en nuestra Bolsa especial y enviárnosla. Aquí puedes leer cómo vender ropa de segunda mano.

 

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