Cuando nos convertimos en padres de dos niñas gemelas, vivimos en carne propia lo rápido que crecen y cómo la ropa se les queda pequeña en cuestión de meses.
«No hay nada más sostenible que lo que ya está en tu armario.»
Ese fue nuestro lema desde el principio.
No existía ninguna empresa que seleccionara y garantizara ropa en perfecto estado, lista para una segunda vida.
En muchos armarios había prendas casi sin estrenar.