¿Cuál es la vida útil real de una prenda?
Solemos pensar que una prenda ha llegado al final de su vida útil cuando deja de gustarnos, ya no nos queda bien o lleva meses olvidada en el fondo del armario. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no es la prenda la que está desgastada: simplemente somos nosotros quienes hemos dejado de querer ponérnosla.
Las cifras reflejan esta realidad. Según un estudio sobre los hábitos de consumo de ropa en España, el 59 % de los españoles afirma tener más de 35 prendas en su armario y casi la mitad reconoce conservar ropa con más de diez años de antigüedad. Sin embargo, muchas de esas prendas apenas se utilizan y permanecen olvidadas durante años, a pesar de que podrían seguir usándose o venderse de segunda mano.

Este dato resulta aún más sorprendente si tenemos en cuenta que, según diversos estudios, algunas prendas solo se utilizan entre 7 y 10 veces antes de ser abandonadas, a pesar de que podrían llevarse decenas e incluso cientos de veces más, dependiendo de su calidad y de los cuidados que reciban.
Entonces, ¿cuántas vidas puede tener realmente una prenda?
La calidad, un factor determinante
No todas las prendas envejecen de la misma manera. Su vida útil depende principalmente de varios factores:
- la calidad de los materiales;
- la calidad de la confección;
- la frecuencia de uso;
- la forma en que se cuidan.
Unos Levi’s 501 pueden utilizarse durante más de diez años, y algunos modelos vintage de los años 80 o 90 siguen vendiéndose hoy en día. Los accesorios también pueden tener varias vidas: por ejemplo, los bolsos de cuero pasan en ocasiones de una generación a otra.
En otras palabras, no todas las prendas están destinadas a tener el mismo recorrido. Cuanto mejor está diseñada una prenda para durar, más posibilidades tiene de ser utilizada por varias personas a lo largo de los años.

Una prenda puede tener varios propietarios
Que una prenda cambie de propietario no significa que pierda su valor; al contrario. Es habitual que una misma pieza pase por varios armarios antes de llegar realmente al final de su vida útil.
Ese es precisamente el principio de la moda circular: alargar la vida útil de las prendas en lugar de producir constantemente otras nuevas. Cada compra de una prenda de segunda mano permite aprovechar al máximo todos los recursos que ya se emplearon para fabricarla.
Y esos recursos están lejos de ser insignificantes: fabricar un solo vaquero puede requerir hasta 10.000 litros de agua, el equivalente a unas 285 duchas.
Cuanto más tiempo se utiliza una prenda, más se amortiza el impacto ambiental asociado a su fabricación.
Por eso es importante recordar que el verdadero final de la vida útil de una prenda no llega cuando cambia de propietario, sino cuando ya no puede seguir utilizándose. Mientras una pieza esté en buen estado, puede seguir usándose, revendiéndose o transmitiéndose a otra persona.

Esa es precisamente la filosofía de PERCENTIL: seleccionar prendas que todavía tienen un gran potencial para que puedan seguir utilizándose como prendas de segunda mano.
¿Cómo hacer que la ropa dure más?
Como hemos visto, la vida útil de una prenda depende de muchos factores. Afortunadamente, unos sencillos hábitos pueden ayudar a prolongarla:
- seguir las instrucciones de lavado;
- lavar a baja temperatura siempre que sea posible;
- evitar la secadora en las prendas más delicadas;
- reparar un botón o una costura antes de que el problema empeore;
- guardar correctamente la ropa.
Con un buen cuidado, algunas prendas pueden durar fácilmente muchos años, e incluso varias décadas.
Antes de considerar que una prenda ha llegado al «final de su vida útil», hazte una pregunta muy sencilla: ¿está realmente desgastada… o simplemente ha dejado de tener un lugar en tu armario?
Si la respuesta es la segunda, quizá lo único que necesite sea un nuevo propietario en lugar de un final prematuro. Descubre cuánto puedes ganar vendiendo tu ropa en PERCENTIL y prepara tu primer envío.

